Después de cierto hiatus, retomo las riendas del blog.
Ya dispongo de imágen de presentación (¡yey!), y espero alimentar con nuevas y mejores reviews este proyecto... ;)
sábado, 8 de septiembre de 2012
Begotten (1991)
¿Qué es arte, y como puede ser clasificado? Esta pregunta, que se hacen los estudiosos de la estética, siempre parece brotar cuando nuevas formas de expresión evolucionan de sus orígenes rudimentarios hasta manifestaciones cada vez más ambiciosas, complejas y simbólicas.
Por supuesto que todo esto es tema para aulas académicas y demas centros de erudición, y no voy a entrar demasido en detalle. Solo quiero señalar que Begotten es un buen ejemplo de como una película experimental puede poner en marcha la opinión pública, en referencia a si realmente el celuloide puede ser un medio artístico con los mismos méritos que cualquier otro. Yo diría que todo depende del ojo que aprecia (o desprecia), porque entre gustos y colores el mundo esta lleno de opiniones; y el arte siempre es algo subjetivo.
¿Porqué todo este preámbulo sobre cosas filosóficas si esto es un blog de sangre y tripas? La cosa es que esta película, aunque se puede poner en este género, busca ser algo más que el típico exponente de cine de explotación. Su director, Edmund Mehrige, quizo ofrecer su visión psicológica y harto cruda, de una especie de interpretación teológica de vaya a saber usted qué cosa. El resultado es una película muy impactante, pero que a mí personalmente me dejó rascándome la cabeza meditando sobre que diablos acababa de ver...
Sinopsis:
Por alguna razón no explicada, Dios se encuentra sangrando en la esquina de una casa en ruinas, y tiene en su poder una afeitadora de hojilla. ¿Busca Dios afeitarse su mítica barba blanca con semejante instrumento? Pues no, porque para empezar, este Dios no posee ninguna barba, sino una curiosa máscara, parecido un tanto a la del mítico Leatherface en Texas Chaiswa Massacre, y ni idea tengo de que simbología puede representar aquí. En realidad su plan es mucho más... ehm... extremo. Usando el objeto cortante, el viejo Papadios empieza a autoflagelarse, en un acto que no tiene mucho de omnipotente, si me preguntan a mí.
Luego de rebanarse unos buenos pedazos de su carne divina, perfecta y celestial, pues el eterno Dios muere cubierto de sangre. De una esquina de su sagrado manto surje una mujer enmascarada, que gracias a la magia de Wikipedia, me entero es supuestamente la Madre Naturaleza.
Ella, como es lógico en esta situación, se inclina ante el cuerpo sin vida de Dios y le hace una buena mamada.
Ella, como es lógico en esta situación, se inclina ante el cuerpo sin vida de Dios y le hace una buena mamada.
Wait, what?
Después de esta aventura necrofílica, Madre Naturaleza visiblemente queda embarazada. Su hijo, que gracias de nuevo a la Wikipedia podemos enterarnos que es el "Hijo de la Tierra", resulta ser un engendro rastrero, visiblemente incapáz de no hacer algo más que convulsionar en el suelo.
El vivo retrarto de su padre.
Lo mejor:
Bueno, si hay que hablar de algo interesante, es la premisa. Claro, en vez de Dios, Madre Naturaleza e Hijo de la Tierra pudieron ser Leatherface, puta insensible y el fabuloso hombre espasmo, ya que sin leer la descripción oficial nunca se me hubiera pasado por la cabeza la identidad tan abstracta de los personajes. Pero resulta igual interesante saber que éstos son supuestamente representaciones de cosas tan ideales.
Lo que no gustó:
Seguro ya habrán observado la terrible calidad de las capturas. No se debe a una mala cópia de la película. El filme sencillamente es así.
Por lo visto, Mehrige quería experimentar con todo, incluso con la forma plasmar las imágenes en el celuloide. Resulta que luego de la captura original en película, cada frame fue individualmente refotografiado para maximizar su contraste, y así eliminar cualquier vestigio de tonalidades de gris. El resultado, es que toda la película es totalmente en escala de blanco o negro, sin degradaciones.
Artísticamente seguro tiene algún mérito y valor, pero a mí sólo me produjo dolor de cabeza, pues muchas veces no sabia que carajos estaba viendo.
Otro detalle, es que no hay diálogos, solo sonidos de ambiente en un eterno loop que llega a alterar más la percepción que la crudeza de las imágenes.
Sangre y tripero: 5 de 10.
Esta película tiene algunas escenas impactantes, pero no dejo de pensar que más que lo descarnado de las imágenes digamos "reales", lo que altera es el martilleo repetitivo de los sonidos que pusieron de fondo, y el efecto de no poder discernir claramente lo que se está viendo, por el contraste tan extremo en los frames. En pocas palabras, hay sangre y tripero, pero esto no es lo que altera del filme.
¿Confundidos? ¿Enredados? No los culpo. Lo que sigue a continuación carece aún menos de sentido, por lo que lo reseñaré rápidamente. Resulta y acontece que Madre Naturaleza es una madre descorazonada, y deja a su pobre hijo abandonado. De algún lugar sale un grupo de seres encapuchados que se llevan a rastras a Hijo de la Tierra, el cual no parece oponer mucha resistencia (o no parece poder hacerlo). Hijo de la Tierra, entre convulsiones, parece vomitar trozos de carne que los encapuchados recogen con extraña avidez. Luego, los desgraciados ponen a cocinar al pobre Hijo de la Tierra en su propio jugo.
Yo quiero el mio término medio, por favor.
Luego de esta escena, vemos de nuevo al Hijo de la Tierra aparentemente curado y solo. En eso llega su madre, y con el cariño que la representa, agarra al pobre desgraciado por el cuello con una soga, para arrastrarlo a otro paraje del bosque, en donde encuentran cañerías de gran tamaño, y a otro grupo (¿o quizás el mismo?) de extraños encapuchados. En la tradición caballeresca de la última vez, los gentiles personajes pasan a desmembrar al Hijo, como a violar -y posteriormente desmembrar también- a la Madre. De este acto, los hombres con las investiduras, que ya en este punto creo que son una representación metafórica del gobierno, arrancan pedazos de ambos cuerpos, para enterrarlos en agujeros en la tierra. Y colorín colorado, esta historia se ha acabado.
Lo mejor:
Bueno, si hay que hablar de algo interesante, es la premisa. Claro, en vez de Dios, Madre Naturaleza e Hijo de la Tierra pudieron ser Leatherface, puta insensible y el fabuloso hombre espasmo, ya que sin leer la descripción oficial nunca se me hubiera pasado por la cabeza la identidad tan abstracta de los personajes. Pero resulta igual interesante saber que éstos son supuestamente representaciones de cosas tan ideales.
Lo que no gustó:
Seguro ya habrán observado la terrible calidad de las capturas. No se debe a una mala cópia de la película. El filme sencillamente es así.
Por lo visto, Mehrige quería experimentar con todo, incluso con la forma plasmar las imágenes en el celuloide. Resulta que luego de la captura original en película, cada frame fue individualmente refotografiado para maximizar su contraste, y así eliminar cualquier vestigio de tonalidades de gris. El resultado, es que toda la película es totalmente en escala de blanco o negro, sin degradaciones.
Artísticamente seguro tiene algún mérito y valor, pero a mí sólo me produjo dolor de cabeza, pues muchas veces no sabia que carajos estaba viendo.
Otro detalle, es que no hay diálogos, solo sonidos de ambiente en un eterno loop que llega a alterar más la percepción que la crudeza de las imágenes.
Sangre y tripero: 5 de 10.
Esta película tiene algunas escenas impactantes, pero no dejo de pensar que más que lo descarnado de las imágenes digamos "reales", lo que altera es el martilleo repetitivo de los sonidos que pusieron de fondo, y el efecto de no poder discernir claramente lo que se está viendo, por el contraste tan extremo en los frames. En pocas palabras, hay sangre y tripero, pero esto no es lo que altera del filme.
sábado, 20 de agosto de 2011
The Deadly Spawn (1983)
Si hay algo que cabe esperar de las películas gore ochentosas clase B es el constante martilleo de las mismas pautas argumentales, en diferentes paquetes de presentación. Siempre podemos contar con cantidad de seres improbables (zombies, alienigenas, animales mutantes fuera de control, asesinos dementes, seres de ultratumba); representados con una sempiterna ansia de sangre y tripero: ya sea por sustento corporal, venganza desbordada o sadismo abyecto. Lo que por ejemplo a mí me lleva a ser fanático de estas películas (y en especial a las que fueron creadas durante esta década) son las millonésimas combinaciones que libretistas de todos los colores lograron producir al ritmo en que una fábrica de embutidos produce chorizos.
Esta película es un perfecto ejemplo de como el eterno cliché de seres de otros mundos con apetito por la carne humana nunca pasa de moda, y siempre hay alguien que intenta (con mayor o menor éxito) darle la vuelta para presentar algo relativamente original.
Todo empieza con dos chicos acampando en un bosque rural, que debe estar cerca de la montaña de Brokeback porque ambos aparecen compartiendo la misma tienda de campaña... *grillos* Ok, mal chiste... La cuestión es que mientras el dúo de cuestionable orientación sexual sostienen su nimia rutina nocturna, del cielo cae un meteorito que se estrella muy cerca de su ubicación. La pareja decide echar un vistazo, y con poca sorpresa se convierten en las primeras víctimas de lo que por sombras se nos muestra como alguna clase de alienigena tentacular sediento de sangre.
Luego de esta introducción tan trillada, corren los créditos reglamentarios y empieza a sonar la banda sonora con la canción de introducción, la cual resulta bastante tétrica y apropiada a la película de que le hace fondo musical.
Terminan los créditos y la acción se mueve hacia el interior de una casa de esas rurales norteamericanas, de varios pisos, ático y sótano. Una pareja entra en escena, y se muestra su aburrido despertar. Mientras el esposo realiza su limpieza matutina en el baño, la esposa se levanta en una típica escena que no puede faltar en este tipo de películas, con una prenda de vestir vaporosa para que la audiencia pueda apreciar el reglamentario par de tetas que toda producción clase B está obligada a presentar.
En las afueras de la casa hay una lluvia torrencial, lo que finalmente lleva al esposo a revisar el sótano para ver que tanto se ha inundado. Por supuesto, en la oscuridad de este recinto nuestro querido alienigena (en forma no explicada) ya se ha instalado y no pierde tiempo de aprovechar y servirse el desayuno, que consiste justamente en la corporeidad de este desafortunado señor. En una escena llena de flashes, se puede apreciar al monstruo en sombras dándose su banquete. Es curioso, pero el sonido que usaron para denotar a la criatura comiendo suena mucho como si alguien desgarrara un pedazo de lona en frente de un micrófono. En general, no mucho gore que ver.
Luego le toca el turno a la esposa, quien baja también al sótano a ver que pasa con su pareja, y se convierte en la segunda víctima del insaciable ser. Esta vez la criatura es formalmente presentada a la audiencia, mostrando su forma que asemeja a una lombriz de tierra descomunal, con mas dientes que una pelea de perros. Desde su gigantesca tráquea emite un sonido gutural que tiene cierta reminiscencia a un drenaje congestionado. En una escena muy bien lograda, el ente carnívoro le arranca literalmente la cara a la pobre mujer, como quien separa un recuadro de queso del papel protector.
Abuelita, que dientes tan grandes tienes...
Luego de esta escena, el resto de la familia despierta igualmente a su rutina regular. Una mujer se despierta junto a su respectivo marido, a causa de un extraño niño mirando televisión a demasiado volumen. El chico resulta ser el hijo menor de la pareja asesinada, y la mujer y el hombre son sus tíos. El hijo mayor parece ser un adolescente cientificista y de corte escéptico, que anda esperando a un grupo de estudio en donde anda una muchacha a la que le tiene ganas. Luego de un montón de escenas sin demasaida emoción, en donde el hermano pequeño es analizado por su tío psiquiatra (donde se establece que el niño es medio extraño) y la tía se retira a visitar a la abuela; viene la otra buena tanda de gore.
El chico baja también al sótano, y se encuentra el oscuro lugar infestado por pequeños seres rastreros en forma de crías de sapo color carne, y sin mayor razgo facial que una boca llena de dientes. Se encuentra luego con el bicho feo, que curiosamente no lo ataca, y se queda ahí paradote como mirándolo. A sus pies está el cuerpo de un pobre contratista eléctrico que fue despachado en su visita al sótano, para reparar una avería eléctrica. El gigantesco monstruo permanece sin hacer nada, solo pasa regurgitar la cabeza de la pobre madre del crío, el cual observa horrorizado como lo que queda de su cara pasa a ser comida de crías alienigenas.
Ohnomnomnom...
Mientras eso se desarrolla en el sótano, arriba llega finalmente el grupo de adolescentes que esperaba el hermano mayor para estudiar. Traen consigo una curiosidad que consiguieron por ahí, una de las pequeñas larvas, a la cual pasan a diseccionar mientras mantienen la típica conversación "no sé que rayos es eso, pero no es un alienigena, hay una perfecta explicación científica para esto".
Vuelve la escena al pobre niño, que pronto se da cuenta que no es atacado por las criaturas debido a que estas se guían por sonido, y por alguna razón el chico se ha salvado de que lo escucharan llegar.
Otra vez viene una sucesión de escenas sin demasiada acción. La tía llega a donde la abuela, y en un semi-cómico sketch de cocina, ponen a funcionar una trituradora en donde una de las crías encuentra su triste final, y el resultado es un montón de gente comiendo puré de larva. La casa de la vieja resulta estar infestada y un montón de octogenarias tienen que salir pirando de allí.
Por otra parte en la casa las cosas no andan mejor. El tío se ha convertido en comida de gusanos del espacio exterior, y el papá (o mamá, o ambos) de la invasión de bichos ha dejado el oscuro sótano y ha subido a la casa. Todos corren por sus vidas, y en una escena hilarante sin proponérselo, el gigantesco ser le arranca la cabeza a una de las chicas (a la que el hermano le tenía ganas) y lanza el cuerpo por la ventana, aunque por el ángulo resulta algo completamente imposible de hacer.
Finalmente todos van al ático, donde se desarrolla la batalla final, y donde el chico logra salvar el día con un plan que resulta tan estúpidamente ingenuo que resultó bien en contra de toda probabilidad.
La película termina con todo el pueblo buscando y cazando las larvas restantes, hasta que un oficial se encuentra con una que es de tamaño pues... un poco grande...
Vamos a necesitar un barco más grande...
Lo mejor:
Se te quedará pegada la musiquita. La cancioncita del principio es bien pegajosita.
Buenas actuaciones. Realmente sorprende que hayan actores decentes en este tipo de películas, pues generalmente tienen la capacidad histriónica de un muppet, o por el contrario actúan como un raver hasta las metras de LSD. En este caso, buen desarrollo de personajes y escenas bien logradas, en lo que cabe.
Lo que no gustó:
Demasiada cháchara. El ritmo de esta película es simplemente bipolar. Interceden partes con mucho tripero con habladuría sin mayor relevancia y que aportan poco a lo que realmente importa. Es un filme de terror, y la labor principal es dejar a los observadores en el filo del asiento. No puedes lograr eso si a cada momento pones la conversación de unas viejas sobre recetas de cocina...
Sangre y tripero: 8 de 10. Efectos muy bien logrados. Prostéticos muy realistas, y un desarrollo de criaturas muy bien hecho, que no se nota demasiado falso para una película de bajo presupuesto de hace casi treinta años. Hubiera podido ser mejor, quitando tantos encuadres en close-up, pero bueno...
miércoles, 27 de octubre de 2010
The Evil Dead (a.k.a The Book of Dead)
Considerada como una joya para los amantes del género, y como película de culto en general para muchos, The Evil Dead es uno de los mejores representantes del terror clase B de los años ochenta.
Filmada con un presupuesto constrictivo (en donde las anécdotas cuentan que parte se obtuvo recurriendo a promesas, endeudamientos y a veces hasta la mendicidad descarada) en 1981, representa el primer largometraje para el ahora muy aclamado Sam Reimi como director, al igual que el de "barbilla asesina" Bruce Campbell como actor.
Sinopsis:
La historia comienza con Bruce Campbell (sorry, con Ashley "Ash" Sinapellido) y 4 fulanos más conduciendo hacia unas vacaciones campestres, en una cabaña perdida en los bosques de Tennesse. Siendo todos jovenes ventiañeros (dos parejas y una hermana remilgada), se puede entender que no van al medio del bosque a leer la biblia ni a reflexionar sobre los evangelios.
Finalmente llegan a la cabaña rentada (luego de cruzar un puente contemporáneo con Matusalén, el cual curiosamente es la única vía para entrar o salir de la zona), la cual no puede estar en una condición mas deplorable.
Luego de una breve sucesión de escenas de poca relevancia dentro de la cabaña, Ash y el otro hombre del grupo deciden investigar el mohoso sótano. Es cuando encuentran la piedra angular de la trama y el motor primario de todas sus calamidades: un extraño libro y una grabadora.
Por supuesto, la curiosidad mató al gato (y en las películas de este tipo, a los adolescentes hormonales). Sin darle demasiadas vueltas a sus facultades racionales, todos deciden oir el contenido de la curiosa grabadora. Se reproduce la cinta, y se escucha la seria y gastada voz de un erudito, paleontólogo quizás, que relata con tono cansado como dió con el famoso libro de los muertos, que según relata la voz, posee el poder de despertar a los anitiguos demonios kandarianos de su eterno letargo.
En este punto de la película, hay una disputa entre los oyentes, se salta un pedazo de la reproducción de la grabadora, y cuando se vuelve a encender, la voz del investigador anuncia que ha logrado dar con las invocaciones contenidas en el libro. Y como quien recita una lista de mercado, dichas invocaciones pasan a ser pronunciadas en voz alta por éste.
El resto se puede adivinar: los demonios kandarianos despiertan y empiezan a atormentar a los desafortunados residentes de la cabaña. Las vías de escape son destruídas (o poseídas) y la situación en general se pone color de hormiga.
Lo mejor:
Ash es el hombre. No hay que confundirse: en esta película Ash es el sol por el cual todas las demás cosas giran. De hecho, yo podría definir esta película como Ash en dos tiempos: la primera mitad, que nos presenta un Ash romántico, jovial, y un tanto pusilánime; que luego de ver a sus amigos, novia y hermana ser poseídos uno a uno por demonios; en la segunda mitad del celuloide sufre una transformación, para ya dar muestras de la personalidad que la mayoría recuerda y adora: recio, duro, burlón y con un par de tornillos flojos en la azotea. En pocas palabras, son dos películas en uno: la primera más de survival de terror siguiendo la fórmula convencional, y la segunda que es más instrospectiva en torno a Ash.
Demonios con estilo. Hacer una película con entes infernales es un recurso peligroso por lo trillado. Reimi logró darle un brillo interesante a sus demonios al mostralos con personalidades muy peculiares y distintivas. Cheryl, luego de una brutal escena de violación arbólea en el bosque, es poseída y se transforma en un demonio que recurre a la violencia física. En cambio Linda, la novia de Ash, es igualmente poseída, pero muestra una actitud más calculada y maliciosa que Cheryl, normalmente desesperando mentalmente a Ash con una risa de hiena histérica. Está también la presencia más grande y poderosa que parece habitar el bosque.
Dirección y fotografía. El estilo de Reimi en la dirección se hace notar. Quizás sea por ser su primer largometraje, pero se percibe un alto grado de experimentación con encuadres, tomas y estilos. Yo personalmente no sé mucho de eso, pero si puedo asegurar que es algo que resulta interesante y que no resta nada (mas bien agrega) al valor narrativo del argumento.
Lo que no gustó:
Ash, el hombre de hierro. Quizás en otras películas de la saga, donde Ash posee una personalidad más definidad como héroe de acción esto hubiera pasado como un elemento própio de la esencia a ese arquetipo cinematográfico. Pero en esta, donde nuestro personaje apenas está sufriendo su metamorfósis, realmente me pareció exagerado como luego de recibir heridas punzantes de todo tipo, Ash siguiera caminando y actuando como si fueran pinchazos de alfiler.
Demonios sin propósito. Al final, no me quedó muy claro que buscaban los demonios con Ash. ¿Querían que se les uniera por su própia voluntad? ¿Para qué, si en cualquier momento podían poseerlo? En fin, en la segunda entrega se trata mejor este tema, pero ya dejaré eso para otro review.
Sangre y tripero: 6 de 10. En sí la película no posee demasiadas escenas de corte gore. Y aunque algunas muy memorables (como la escena en el bosque), en sí se nota que bajaron un poco el nivel de la violencia gráfica con motivos de obtener una calificación que permitiera exponer la película en más salas de cine (segun Imdb). En general, una buena experiencia, que aunque no traumática ni aterradora, si es digna de catalogar en el género.
Luego de una breve sucesión de escenas de poca relevancia dentro de la cabaña, Ash y el otro hombre del grupo deciden investigar el mohoso sótano. Es cuando encuentran la piedra angular de la trama y el motor primario de todas sus calamidades: un extraño libro y una grabadora.
Por supuesto, la curiosidad mató al gato (y en las películas de este tipo, a los adolescentes hormonales). Sin darle demasiadas vueltas a sus facultades racionales, todos deciden oir el contenido de la curiosa grabadora. Se reproduce la cinta, y se escucha la seria y gastada voz de un erudito, paleontólogo quizás, que relata con tono cansado como dió con el famoso libro de los muertos, que según relata la voz, posee el poder de despertar a los anitiguos demonios kandarianos de su eterno letargo.
En este punto de la película, hay una disputa entre los oyentes, se salta un pedazo de la reproducción de la grabadora, y cuando se vuelve a encender, la voz del investigador anuncia que ha logrado dar con las invocaciones contenidas en el libro. Y como quien recita una lista de mercado, dichas invocaciones pasan a ser pronunciadas en voz alta por éste.
El resto se puede adivinar: los demonios kandarianos despiertan y empiezan a atormentar a los desafortunados residentes de la cabaña. Las vías de escape son destruídas (o poseídas) y la situación en general se pone color de hormiga.
Lo mejor:
Ash es el hombre. No hay que confundirse: en esta película Ash es el sol por el cual todas las demás cosas giran. De hecho, yo podría definir esta película como Ash en dos tiempos: la primera mitad, que nos presenta un Ash romántico, jovial, y un tanto pusilánime; que luego de ver a sus amigos, novia y hermana ser poseídos uno a uno por demonios; en la segunda mitad del celuloide sufre una transformación, para ya dar muestras de la personalidad que la mayoría recuerda y adora: recio, duro, burlón y con un par de tornillos flojos en la azotea. En pocas palabras, son dos películas en uno: la primera más de survival de terror siguiendo la fórmula convencional, y la segunda que es más instrospectiva en torno a Ash.
Demonios con estilo. Hacer una película con entes infernales es un recurso peligroso por lo trillado. Reimi logró darle un brillo interesante a sus demonios al mostralos con personalidades muy peculiares y distintivas. Cheryl, luego de una brutal escena de violación arbólea en el bosque, es poseída y se transforma en un demonio que recurre a la violencia física. En cambio Linda, la novia de Ash, es igualmente poseída, pero muestra una actitud más calculada y maliciosa que Cheryl, normalmente desesperando mentalmente a Ash con una risa de hiena histérica. Está también la presencia más grande y poderosa que parece habitar el bosque.
Dirección y fotografía. El estilo de Reimi en la dirección se hace notar. Quizás sea por ser su primer largometraje, pero se percibe un alto grado de experimentación con encuadres, tomas y estilos. Yo personalmente no sé mucho de eso, pero si puedo asegurar que es algo que resulta interesante y que no resta nada (mas bien agrega) al valor narrativo del argumento.
Lo que no gustó:
Ash, el hombre de hierro. Quizás en otras películas de la saga, donde Ash posee una personalidad más definidad como héroe de acción esto hubiera pasado como un elemento própio de la esencia a ese arquetipo cinematográfico. Pero en esta, donde nuestro personaje apenas está sufriendo su metamorfósis, realmente me pareció exagerado como luego de recibir heridas punzantes de todo tipo, Ash siguiera caminando y actuando como si fueran pinchazos de alfiler.
Demonios sin propósito. Al final, no me quedó muy claro que buscaban los demonios con Ash. ¿Querían que se les uniera por su própia voluntad? ¿Para qué, si en cualquier momento podían poseerlo? En fin, en la segunda entrega se trata mejor este tema, pero ya dejaré eso para otro review.
Sangre y tripero: 6 de 10. En sí la película no posee demasiadas escenas de corte gore. Y aunque algunas muy memorables (como la escena en el bosque), en sí se nota que bajaron un poco el nivel de la violencia gráfica con motivos de obtener una calificación que permitiera exponer la película en más salas de cine (segun Imdb). En general, una buena experiencia, que aunque no traumática ni aterradora, si es digna de catalogar en el género.
lunes, 18 de octubre de 2010
La primera entrada...
Supongo que en la primera entrada de un blog se colocan cosas muy importantes. Por el momento no se me ocurre nada.
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